Epífisis serradas para industria ósea de La Edrada

El aprovechamiento de las materias primas duras animales, como el asta o el hueso, por parte de los grupos humanos se ha documentado desde el Paleolítico y ha perdurado hasta, prácticamente, nuestros días. Durante la ocupación romana de la Península Ibérica, son numerosos los restos arqueológicos documentados que sostienen un uso importante de estas materias.

En Cacabelos, durante las excavaciones de La Edrada, aparecieron varias epífisis (los extremos de los huesos largos, donde se sitúan las articulaciones) separadas de las diáfisis (parte tubular del hueso entre las epífisis) mediante un corte, posiblemente una sierra.

Estas piezas, en su mayoría de ganado vacuno, son los restos de la producción, ya que los romanos estaban interesados en las cañas alargadas de los huesos para producir diferentes objetos: agujas (acus), tanto de adorno personal (acus crinalis en el caso del pelo) como para costura; fusayolas para el textil; botones para la ropa; fichas para los juegos; mangos para herramientas; etc. Algunas de estas producciones pueden verse en la exposición permanente del M·AR·CA y son frecuentes en yacimientos como Asturica Augusta (Astorga).