El trabajo textil en la historia II: el mazado
Una vez se han eliminado las semillas del tallo del lino, es necesario separar las diferentes fibras que lo componen. Para ello se realiza un procesado en dos pasos. El primero es sumergir en agua o aprovechar el rocío para tener, durante 8 o 10 días, el lino húmedo. Esto se conoce como “enriado”. El siguiente paso es dejarlo al sol hasta que los tallos se sequen completamente.
La segunda fase sería el mazado o agramado, que se trata de golpear los tallos para abrirlos y facilitar su posterior procesado, y así separar el tasco o agramiza (el desecho) de la fibra de lino. Este paso se puede realizar con diferentes herramientas, siendo una de las más habituales el golpeo de un martillo de madera sobre un yunque de piedra. En nuestro caso, como pieza del mes, disponemos en el Museo de una cizalla para lino. Los tallos se colocarían de forma perpendicular a la “cuchilla”, que con golpeos continuos abrirían las fibras y facilitarían el trabajo, aumentando velocidad y eficacia.
Esta cizalla está realizada en madera y cuenta con unas dimensiones bastante grandes, ya que mide 135 cm de largo, 45 cm de ancho y 29 cm de alto; y pesa en torno a los 6 kg.