El ciclo del textil
La producción textil ha sido uno de los grandes aliados del ser humano en su desarrollo desde la Prehistoria hasta nuestros días. Sin ella, el mundo que conocemos sería completamente distinto. Aunque ha variado mucho a lo largo de toda nuestra historia, hay algunos procesos que han cambiado, en esencia, muy poco, especialmente hasta la incorporación de la maquinaria industrial. En marzo, iniciamos un ciclo de piezas del mes que están relacionadas con el trabajo del lino, una planta fundamental para nuestro desarrollo.
El trabajo textil en la historia: el ripado
La siembra de las semillas es la primera fase de la cadena operativa de transformación del lino (Linum usitatissimum). En torno a los 100 días, se procede a la recolección, arrancando de raíz la planta. En esa fase del crecimiento ya son patentes las semillas por lo que se procede a su retirada. Mediante este proceso se recupera, por un lado, las semillas, conocidas también como linaza, que se utiliza para aceites y, sobre todo, para mantener el cultivo, ya que se usarán para la siguiente siembra. Por otro lado, la eliminación de las capsulas que contienen las semillas facilitará el trabajo posterior.
El proceso por el cual se separan las cápsulas de los tallos se le conoce comúnmente como “ripado”, y se lleva a cabo gracias a una herramienta cuya denominación varía dependiendo de la zona geográfica, siendo “peine” o “ripo” dos de los más habituales.
La pieza del mes de marzo está dedicada a esta herramienta. Realizada en madera, mide 59 cm de alto, 27 cm de ancho y 5 cm de espesor, con un peso de 3,2 kg. Para su uso, se aseguraría a una tabla u otra superficie en posición vertical, y se haría pasar los tallos de lino con las cápsulas en su extremo por el “peine” para separarlas.